Cada vez que uno de nosotros siente dolor, busca el modo más rápido de quitar esa sensación dolorosa, pero en el caso del aparato locomotor debemos pensar en el dolor más como un aviso importante del organismo en vez de algo que tenemos que ignorar o acallar.

La función fisiológica del dolor es señalar al sistema nervioso que una zona del organismo está expuesta a una situación que puede provocar una lesión. Esta señal de alarma desencadena una serie de mecanismos cuyo objetivo es evitar o limitar los daños y hacer frente al estrés mecánico.

Por eso es importante cuando el dolor incide una y otra vez en la misma zona, no tratarlo únicamente de “acallar” ese dolor con analgésicos o antiinflamatorios. Debemos entender la señal del organismo y buscar el mecanismo para ayudarlo.

Otra señal importante del aparato locomotor que debemos tener en cuenta es la deformidad, cuando percibimos que una estructura ha cambiado de forma, o que la alineación de nuestras piernas no es ideal, o los pies están demasiados volcados hacia dentro o hacia afuera. Esto es especialmente importante en el caso de los niños (que rara vez se quejan de dolor).

A continuación estableceremos unas líneas básicas de que nos puede estar pasando dependiendo del lugar donde nos duela, estas frases no pretenden ser un tratamiento en sí mismo (es importante seguir el tratamiento médico prescrito) sino una explicación mecánica a los dolores que con mayor frecuencia tenemos en el aparato locomotor: